Ecopsicología

Biosfera 2030 es un proyecto de la próxima generación dentro de otro proyecto, el proyecto SYNERGY, escuela fundada por Shakti Genaine (mi madre) que actualmente trabaja con los principios de la psicosíntesis y ecopsicología.

Personalmente, estoy estudiando la carrera para conseguir un Doctorado en “Ecopsicología Aplicada” en la Universidad de Akamai, ubicada en Hawaï. La carrera se hace a distancia por internet, en toda seriedad. También estoy a punto de terminar un curso de Eco-Arte Terapia para obtener un Diploma Profesional en la misma universidad.

PNC

Texto sobre ecopsicología escrito por Adam Brough (mi pareja) y traducido al castellano por mí.

Gaia, vista por James Lovelock,  es un sistema auto-regulado. Es una red de vida donde todos los organismos juegan un papel importante para conservar la Tierra en un equilibrio saludable y habitable. La tierra, los cielos y los mares, y los organismos que los habitan son parte de un sistema interdependiente que evoluciona y se diversifica en armonía y unidad. La idea es que la Tierra es un super-organismo y que todos los organismos individuales y materiales inanimados son los componentes de este super-organismo, incluyéndonos a nosotros, los humanos. La humanidad no está solamente viviendo en Gaia pero viviendo dentro de ella. No sólo somos “de” Gaia, nuestra identidad reposa más hondo porque “somos” Gaia, aunque en pequeña parte.

Estamos emergiendo y desarrollándonos dentro de Gaia de una manera similar a la de nuestros órganos, emergiendo y desarrollándose dentro de nosotros como embriones. Existencialmente dependemos totalmente de Gaia, pero a diferencia de nuestros órganos, nosotros los humanos aún no cumplimos una función vital dentro de Gaia. Tenemos el potencial de convertirnos en una parte importante en ella, pero si desaparecemos, Gaia no nos echará de menos. De hecho es peor, Gaia florecería incluso más, ya que ahora, más que una bendición, representamos un peso para el sistema gaiano. Ya no ayudamos a mantener Gaia “en un equilibrio saludable y habitable “.

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En el pasado, desarrollamos un gran talento para el pensamiento abstracto y la resolución de problemas, involucrando intelecto e imaginación. Con esto hemos sido capaces de crear herramientas que nos ayudan a mejorar la vida.
Por otra parte los cuerpos simples que somos también han creado complejos vínculos sociales. A partir de estos, la civilización ha transformado el paisaje, comunicando instantáneamente a nivel global y hemos viajado a la Luna. Los humanos no son deficientes en inventiva, excepto quizá en una cosa. Tenemos un problema, que es que a pesar de nuestra habilidad, estamos consumiendo más fuentes de lo que necesitamos. Todavía se veía bien antes de la revolución industrial; Gaia era capaz de abastecerse a sí misma con más vida y mantener las cosas en equilibrio. Entonces llegó la revolución industrial, la cuál creció y creció hasta que un día nos dimos cuenta de que no es tan sostenible como pensábamos. Las fuentes que se usaban ahora se agotaban, el bosque fue talado más rápidamente que su capacidad para regenerarse y la cantidad de químicos que se liberaban en la atmósfera, como el dióxido de carbono, era más que lo que podía ser reciclado en los ciclos naturales de la Tierra.

Así que… ¿Qué va a pasar ahora? El movimiento industrial se tiene que dar cuenta de que no tendrá más materiales para trabajar porque los habrá agotado, pero no antes de que la atmósfera sea inhabitable por los seres humanos por la polución que habrá sido liberada en el aire.

Hay alguna manera de parar esto antes de que ocurra?
Aquí es cuando entra el movimiento medioambiental, un movimiento que actualmente está creciendo a medida que las personas toman más conciencia de nuestro dilema medioambiental. Hay muchos grupos medioambientales que trabajan juntos para cambiar las cosas. Desde aquellos que trabajan prácticamente con la naturaleza misma, con la agricultura orgánica, permacultura y remineralización, hasta un activismo más político y social, como aquellos grupos que trabajan juntos para cambiar las leyes sobre el medioambiente y otros que intentan reeducar el resto de la sociedad, especialmente las generaciones futuras.

Pero hasta ahora todas las respuestas han sido sobre los efectos, como el cambio climático, fuentes no-renovables, salvar las ballenas y salvar los árboles. Pero siempre hay una causa para cada efecto y si seguimos el hilo, encontramos que somos los humanos los responsables del desequilíbrio. A lo mejor sólo es una cuestión de política o de la educación de la sociedad, o… quizá sea más profundo que eso, quizá sea psicológico.

La psicología fue originalmente aplicada según a cómo el indivíduo interactuaba con la sociedad humana. El pueblo era visto como medida de la cordura. Si estabas fuera de esa medida, entonces quizá tenías un problema psicológico. Pero ¿Qué pasaría si la psicología de la sociedad no fuera tan sana como nos gustaría pensar? ¿Qué es lo que tenemos para comparar la cordura de la sociedad? ¿Y si fuera un estado insano de lo humano el mismo sitio donde la psique humana tiene ahora que evolucionar por dentro?

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¿Cómo conectar los dos campos, la ecología y la psicología? Desde los años 90 han habido muchos escritos sobre algo que llaman “ecopsicología”, empezando por Theodore Roszak que fue el primero en desarrollar el término. La idea de Theodore Roszak es que la ecología necesita la psicología, y la psicología necesita los conocimientos de la ecología. Lo que le falta a la ecología es un sitio para la mente humana: la ecología habla de los ciclos del agua, del carbono y de la interconexión de la red de vida pero nos deja a nosotros con un sentimiento un poco extraño, un poco extraviado o incluso perdido, ya que no menciona realmente el sitio que tiene nuestra mente en todo esto.
También la psicología necesita un aterrizaje más largo en la esfera del entendimiento; necesita entender que la psique evolucionó desde su hábitat natural, para que no nos sintamos tan alejados de nuestras raíces.

En nuestra situación actual de dilema ecológico, la palabra “locura” parece muy apropiada. El ecopsicólogo Ralph Metzner, usó términos de la psicología para demostrar qué tipo de diagnosis podíamos dar a la humanidad hoy en día, especialmente a la sociedad occidental:

Una de ellas es la amnesia, hemos olvidado lo que somos, de alguna manera hemos perdido una memoria antigua de pertenencia, nos sentimos “extranjeros” en esta Tierra, nos encontramos, más que nada, en un sitio que es impersonal, casi ajeno a la vida en la Tierra.

Estamos alienados de nuestras raíces.

Otra diagnosis podría ser el autismo. Nos hemos olvidado de dónde venimos porque ya no sentimos empatía con nuestra fuente. No es sorprendente que los mitos hablen del origen de los humanos como superior y como más allá del mundo, incluso del universo, como extraterrestres de otro mundo, espíritus de otra dimensión o que nosotros como almas no tenemos porque preocuparnos de asuntos “terrícolas”;. Y es aún peor, la humanidad puede estar sufriendo una adicción, una que se llama consumismo que nos convence que necesitamos más cosas, cosas nuevas, todo el tiempo. Estamos adictos a lo externo. No sabemos nada de los reínos interiores.

La consecuencia de esto, es que podemos hacer todo lo que queramos sobre los efectos de nuestra “neurosis colectiva”, salvando ballenas, consumiendo éticamente, llevando una vida sostenible, etc… pero si estos no están reforzados por una curación psicológica más profunda entonces nuestras acciones no serán tan efectivas, para no decir inútiles.
Como Karen Armstrong dijo;

Las neurosis son más dificiles de paliar que las creencias. Podemos todos cambiar nuestras opiniones más facilmente que eliminar los patrones destructivos en nuestras vidas,  aunque lo intentemos penosamente. Es lo mismo con la religión y, también, lo mismo con una cultura. Nuestras creencias religiosas pueden haber cambiado pero nuestras compulsiones emocionales han permanecido. 

Si sólo cambiamos los efectos de las cosas vamos a volver fácilmente a nuestros viejos hábitos y compulsiones. Si no añadimos una profundidad psicológica a la ecología, entonces no importa cuántos árboles salvemos. La humanidad caerá una y otra vez en patrones viejos.

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En los escritos ecopsicológicos, se desarrolla una idea llamada el inconsciente ecológico. Mientras Freud hablaba de un inconsciente personal que contenía la psicología individual y Jung hablaba de un inconsciente colectivo, la psicología común de la humanidad, Roszak habla de un inconsciente ecológico.

A lo largo del tiempo la psique ha cambiado dentro del contexto natural de Gaia. Se puede decir que el potencial de la psique humana va apareciendo progresivamente. En la evolución, nunca nada se pierde, habitualmente lo nuevo que va apareciendo se elabora sobre las capas anteriores, como las capas de nuestro cerebro, capa por capa hasta llegar a la capa del cerebro “humano”, del cerebro límbico al neo-cortex.

Este inconsciente ecológico ha sido negado por las creencias erróneas, la mayoría de ellas religiosas, que de alguna manera somos distintos de la naturaleza, o que somos el pináculo de su evolución. Pero nuestra evolución no procede desde la naturaleza de una manera independiente, procede desde dentro de la naturaleza, a través de una evolución interdependiente. Así que para curarnos, necesitamos no sólo mirar en nuestras relaciones personales e interpersonales, sino también poniendo la psicología en un campo más abierto, el de Gaia, en el que nuestra salud puede ser ampliamente alzada, ya que este es el sitio exacto donde crecemos, en el cual tenemos “nuestro movimiento y nuestra existencia”. Nuestra reconexión no es física solamente pero también psicológica. Nuestra relación con la naturaleza no está fuera solamente, pero también, igualmente, dentro de nosotros. La aventura del alma es parte de la naturaleza, no algo que existe aparte.

Con esta perspectiva de una humanidad que depende de Gaia podemos, y debemos, redefinir nuestra identidad. Los humanos tienen muchas identidades dentro de las cuales sus egos pueden definirse a sí mismos; Soy este indivíduo con este cuerpo y personalidad, estoy en esta o en aquella familia, hago este trabajo, vivo esta vida, soy de esta o aquella religión, soy de esta nacionalidad, soy de esta raza, etcétera…, todas, definiciones muy humanas. Pero podemos ir más lejos; soy un primate, soy un mamífero, soy un vertebrado, soy un animal, soy un ser vivo, soy Gaia e incluso más lejos hacia las estrellas y el Big Bang, viendo nuestra evolución como parte de la evolución del universo.

Por la primera vez que sepamos, Gaia ha desarrollado, a través de nosotros, un ego;, un sentido de identidad y lugar. A través de la conciencia de la humanidad, Gaia puede ahora conocerse a sí misma y su sitio en el universo. Todo lo que hacemos, todo lo que somos es una extensión de Gaia y su evolución. Nuestras culturas, como las ciencias, las religiones y las artes, pueden ser dirigidas, no sólo para el privilegio de la humanidad, pero también de Gaia, el Sistema interdependiente al cual pertenecemos. Según Gaia evoluciona, evolucionamos y según evolucionamos, Gaia evoluciona, e incluso el resto del universo se enriquece de la inmensa Sinergia que es la Vida.

Nos toca ahora entender cómo podemos contribuír conscientemente a la Evolución en este planeta.

Adam Brough, 2007.

Fotografías: Michaela Devi Genaine (Mika)

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6 respuestas a Ecopsicología

  1. Pilar dijo:

    Es una maravilla Mika. Gracias por enviármelo. 🙂

  2. robin dijo:

    ¿Cómo despertar la conciencia de una clase media alienada? ¿Hay que actuar o dejar que la consciencia evolucione por sí misma? Unos comentarios en mi blog ayer y hoy plantean la no acción, el nihilismo, la conciencia individual: creo que a este nivel individual no llegaremos a tiempo de detener la locura humana. O tal vez no debamos hacerlo…Hoy estoy reflexionando sobre esto, y he estado un poco triste.

  3. hola Mika , un texto precioso, asi como tus fotos, y tu blog…me alegro de ver que todo va bien…
    un saludo,,,ahhh soy mikel…surendra..ciao

  4. Arturo Corro dijo:

    coincido plenamente con el concepto de que el planeta es un super-organismo
    y nosotros solo somos como las células de este super-organismo,
    el problema es que al parecer somo las células cancerígenas de Gaia,
    y nuestras grandes ciudades la metástasis que contaminan a todo el planeta,

    espero que estemos a tiempo de cambiar esta situación,

    saludos y felicitaciones por esta hermosa pagina,

    arturo

  5. Salomé Medrano dijo:

    Como dice Hector, yo soy optimista, y si bien coincido en el concepto de que el planeta es un super organism y nosotros, la humanidad, un tipo de celulas de este organismo, no creo que seamos nocivas ni cancerígenas, creo en la evolución positiva y cuanto más veo mas me maravilla la complejidad y la diversidad coexistiendo y embelleciendo el universo. el blok es bonito e interesante, no lo he leido todo pero me encanta haberos conocido hoy, en esta charca de Vespella. Salomé

    • soulportrait dijo:

      Salomé, estoy de acuerdo contigo, a nivel individual creo que esto ya está ocurriendo, cada uno puede elegir dar el ejemplo que quiere ver en el mundo desarrollarse. En ese sitio, mi blog es un reflejo positivo/beneficioso de una relación entre el ser humano y la tierra, y trato de mantenerme en este optimismo para dar ejemplo y abrir camino 🙂
      Nosotros también nos alegramos haberos conocido hoy en el taller de la Vespella,
      Seguimos en contacto,
      Mika.

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